Soledad, un mal de nuestros tiempos

soledadHay mujeres que están solas. ¿Por qué no encuentran pareja? ¿Es verdad que no hay hombres, o que son todos iguales?

Al margen de las mujeres que prefieren estar solas, que aman su intimidad y su libertad, hay otras que sufren una búsqueda indisciplinada del alma gemela, del príncipe azul. Convencidas de que existe a pesar de todo, oscilan entre la voluntad y la desesperanza.

En tanto, sostienen relaciones casuales porque de las otras nunca encuentran. Y pasan los meses. Y pasan los años llenos de pretextos para esquivar las soledades, “No quedan más hombres”, “los hombres son todos iguales”.

Para explicar la soledad femenina, que es casi un síntoma social de esta época, hay que recordar el largo proceso iniciado en los años 60. A fuerza de cuestionar roles impuestos y tradiciones, las mujeres lograron transformar costumbres que alcanzan al sexo, a la familia, a la pareja, y también al mundo laboral y económico. Conectadas a lo emocional, se afianzaron en sus capacidades irrumpiendo sin prisa pero sin pausa en un mundo antes masculino. Los varones también realizaron cambios, pero en el nuevo escenario, los esfuerzos no alcanzaron para frenar una crisis que afectó a la pareja de forma singular.

Ausencia de modelos a seguir tras una tradición de acatar mandatos, el temor de volver a intentar, la crítica despiadada del sexo opuesto, la comodidad, las evasiones que día a día agigantan su mercado, la tendencia a evitar dificultades, todo sumado a la falta de confianza en nosotros mismos dan como resultado mujeres solas, y hombres solos.

La  llamada “peste del siglo XX” afecta a todos. La diferencia es que las mujeres se quejan de su soledad.

Imagen: sby


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