Esta práctica la viví en carne propia y sin lugar a dudas es una muy buena forma de quedar bien con los que te rodean y con tu esposa.
El cuadro es este. Un día estas en una reunión de negocios en donde el aire de puede cortar con una navaja, abogados, ejecutivos y un poco de gente, todos con mala cara y con hambre reunidos por mas de dos horas hablando de dinero (cosa tan inmunda en verdad). Justo en ese momento suena el teléfono celular de quien lleva la palabra y las opciones de acción son solo dos, contestar o no contestar.
Quien en ese momento manejaba la exposición creo que se dejo llevar por su instinto e hizo lo que se puede llamar una jugada magistral, contesto el teléfono y más o menos fue esta la situación:
Disculpen es mi esposa al teléfono, “Hola amor, en este momento me encuentro en una reunión, te devuelvo la llamada en cuanto salga, vale … te amo.”, listo eso fue todo y los resultados fueron:
- Los asistentes a la reunión se distensionaron, e inclusive hubo tiempo de una broma y un par aprovecharon para hacer llamadas igual.
- Quien recibió la llamada dejo en claro que su reunión es importante, pero su esposa lo es más como para contestar el teléfono.
- Seguro su esposa sintió el mismo efecto puesto que contestar una llamada de forma cortes sin un “te llamo luego” y cerrar, es obvio que brinda seguridad a la persona, dejando un sentimiento de “Soy importante, más que su reunión”.
- Uno de los asistentes de mayor edad, reconoció el gesto de quien recibió la llamada diciéndole “Lección de vida #1, aprender a contestar el teléfono a la esposa”.
Obviamente, esto se aplica a reuniones de negocios pequeñas, en donde no hay más de cinco o seis participantes, no se te ocurra hacerlo en una conferencia representando a tu país en la ONU.













