En respuesta al Manual del Perfecto Cabrón, que tanta popularidad ha tenido en Menéame, y que es una auténtica oda al machismo (en clave humorística, hay que reconocerlo), quisiera elaborar una lista propia del Perfecto Seductor. No es una lista que abarque toda la cuestión, y entendemos que la vida no se guía por reglas prácticas, pero en algún punto ayudan.
- Aprende a decir “Te quiero”. Es cierto que el “te quiero” sin ton ni son es molesto, poco honesto y no sirve para nada. Solo es efectivo si se lo usa con propiedad. Por ejemplo, debería ser obvio que uno no puede decirle que la quiere a una mujer que conoció hace un par de horas, o bien hace un par de meses. La relación requerirá cierto compromiso para que uno pueda darle a la sentencia el peso que se merece.
- No tienes que pagar todo. Pagar todo, la cena, el auto, el combustible, etcétera, solo te hará quedar como un anticuado. Pero tampoco debes pagar nada. Puedes adaptarte: en un restaurant, paguen mitad y mitad, o se van alternando: una cena la paga uno, la otra cena la paga el otro, y así. Una mujer que se precie jamás disfrutará si no paga una parte de la diversión.
- Las mujeres listas son un desafío. Es verdad que hay algunas que pueden resultar un poco quejosas, demandantes, o pesadas, pero… ¿quién no? Claro que ellas tampoco se dejan llevar siempre por lo “buenos” que somos, pero ¡oh, sorpresa!, la simpatía puede resultar muy eficiente. Por lo tanto, despojémonos de prejuicios.
- No seas sincero... siempre. Este punto puede ser el más controvertido. Lo cierto es que no puedes decir la verdad todo el tiempo, porque, en primer lugar, no te va a salir, y en segundo, no te conviene. Sí conviene, de acuerdo a la experiencia, decirle de entrada qué es lo que pretendes: si solo estás interesado en hacerlo y nada más, díselo. Muchas veces te llevarás una grata sorpresa.
- Mira a otras en su presencia. Esto está bien: es normal. Pero míralas sin hacer demasiado espamento, y díle a tu pareja algo así como “Fíjate qué guapa es aquella chica” o “¿No crees que ese atuendo es bonito?”. También, para compensar un poco, puedes criticarla: “¿Quién se cree esa gorda llevando ese topcito?” o cosas por el estilo. Recuerda que el balance y el equilibrio es fundamental.
- Tienes razón. Muchos usan esta frase para callarla. Pero debemos aprender a decirla honestamente. Hay veces en las que nos equivocamos y ella tiene verdaderamente la razón. Y hay otras en que sí, efectivamente, estamos hartos de escucharla parlotear.
- Si te olvidaste de su cumpleaños, o algún aniversario, o alguna fecha importante, no des vueltas al asunto: has metido la pata, pero tampoco es tan importante. Mentir en esas cosas siempre termina mal. Solo dí que lo has olvidado, por favor.
- El “clímax” femenino existe. Y punto. Los que lo hemos disfrutado sabemos de qué hablamos.
- Después de tener relaciones, puedes hacer lo que se te antoje, siempre que no la hagas sentir como una especie de caja de ahorro: no vas a ella como vas al banco a depositar tu dinero. No te quedes dos horas acariciándola, tampoco, parecerás insatisfecho.
- Las mujeres no quieren un tío que las trate mal: quieren a alguien que sepa lo que quiere, y que lo sepa con seguridad. Está dicho: si sólo quieres hacerlo con ella, se lo dices. Si lo tuyo es amor, un “te quiero”… ¡pero solo en el momento apropiado!
Fuentes| Manual del Perfecto Cabrón | Menéame













