
Ambas palabras en sí poseen una connotación altamente negativa, las cuales en la mayoría de las situaciones son generadoras de conflictos y/o contiendas físicas y/o emocionales; sin estratos sociales.
Puede suceder que las actitudes al no plantearse como una situación a convertir para crecer, se transforma en lucha de poderes (a nivel consciente o no) solo se alimenta cada vez más de discusiones y malestares. De pronto se encuentran distantes, tensos … notas que las promesas románticas van alojándose en el closet con la vorágine diaria de acompañante; sientes que es injusto cambiar tu ritmo profesional o social para acoplar caminos.
Al comienzo eras más pasional, era la relación soñada y llena de promesas; mas luego todo se equilibra y la calma rodea esas acciones. A posteriori parece que todo se hubiera disuelto en el andar de la construcción del vínculo matrimonial.
No te escondas de los problemas o de las posiciones opuestas sino anímate a abrir el juego de la vida en pareja, intensifica tus objetivos personales y encausa los comunes a ambos. Cada motivo que surge y no puedo concretarse lleva a la inquietud y muchas veces a la frustración interna desencadenando opresiones diversas … y la carretera de la vida de pareja se llena de obstáculos.
Requiere de consideración para que puedas re-descubrir el motivo y la esencia de que los motivó a unirse, orientando tus actitudes a mantener la calma para lograr comprender, desarrollar y expresar el conjunto de los dos desde maneras individuales que se complementan de manera madura.
Imagen: Buen vivir













