Machismo, psicoanálisis y disfraces (II)

Machismo, psicoanálisis y disfraces (II)

Podemos elaborar una hipótesis al respecto de la consigna que motiva el presente artículo, pero agregaré algo más: la función del chiste. En el disfraz, a aquello que se muestra gracioso o para causar gracia, lo llamaremos comicidad. Esta es una condición que se presenta sólo en el adulto, no en el niño. Un niño es “cómico” cuando manifiesta alguna actitud que sea adulta, muchas propagandas televisivas han sido exitosas abusando de esta cuestión: un bebé hablando por teléfono por ejemplo.

Diferenciamos comicidad de chiste de humor, y tomamos para pensar en un hombre disfrazado de mujer, la referencia a la comicidad.

Para pensar en por qué un hombre elige un disfraz de mujer, ya contamos con elementos que sirven para interpretar el caso: a través de ese camuflaje puede enlazarse alguna moción homosexual inconsciente, que logra manifestarse en un campo social y culturalmente aceptado como es un disfraz. Esto no quiere decir que ese hombre esté posicionado como mujer, o que sea homosexual, pero se sirve inconscientemente de ese artilugio para expresar aquello que no puede hacerse luz a través de la conciencia, y que no es más que un resabio de viejas y arcaicas épocas del desarrollo de su psiquismo, en el que aún no estaban definidas las identificaciones, ni tampoco la posición sexuada.

Así, podemos reflexionar sin pretender una exhaustiva interpretación, sobre el porqué muchos hombres, en la intención de ofrecer comicidad, se disfrazan de mujer, o se representan como fémina.

Imagen: tancansado


Te gusta? Compártelo!

  • Tweet
  • Facebook
  • Meneame
  • Google
  • Diggit
  • Delicious
  • Bitacoras
  • Barrapunto
  • LinkedIn

Entradas Relacionadas


blog comments powered by Disqus
Feed RSS   Twitter Recibir actualizaciones por email