La vida tiene tesoros inmensos, uno de ellos es el amor de pareja, cuando una persona conoce a otra y pueden complementarse es un destello de colores para el alma.
El amor no debe ser una necesidad física o del corazón, sino un estado de vida que al compartirlo crece, se fortalece y madura; es el camino de darse al otro sin condicionamientos y con libertad suficiente para poder vivirlo en plenitud.
Llegar al alma de otro no es sencillo pero hay actitudes que dañan el vínculo: los gritos, la falta de respeto, el enojo, la dependencia y las peleas. Una de las más habituales en algunas parejas son “los celos”.
Hay dichos populares que dicen: “que cuando una persona ama a otra de verdad la cela”, que frase tan oscura y fea. Los celos afectan muchas veces la belleza del amor, provocan ataduras y eso mata la libertad de espacios individuales.
Con los celos, el rechazo es seguro, porque siempre hay uno de los dos que se sentirá acosado y la insistencia conducirá a los malentendidos, luego las discusiones, posteriormente el enojo y así un sin fin de actitudes que hieren la relación.
Por ello, cuida al amor con pasión. El amor necesita de armonía y equilibrio para poder fluir con su melodía.
Imagen: El baúl de las luces













