Cuando una pareja llega a la ruptura, ya sea de sus relaciones íntimas, una separación o divorcio, atraviesa una serie de etapas que son inevitables y que, incluso a pesar del dolor ocasionado, son saludables para el proceso del duelo que debe atravesarse.
Estas etapas están caracterizadas por lo impredecibles e incontrolables ya que no son otra cosa que la normal reacción a uno de los mayores temores que enfrentan los integrantes de la pareja: pérdida del apoyo social y familiar.
Por tratarse de momentos de sumo estrés que incluso pueden afectar la salud física de la persona debe tomarse los recaudos adecuados y prestarle la atención debida.
Estos procesos de los que hablamos son:
- Conmoción
- Ira
- Desorganización
- Reorganización gradual
Estas etapas son las mismas que atraviesa una persona ante el duelo ocasionado por la muerte de su pareja, por lo tanto debe respetarse ese momento de dolor pero sin llegar al extremo de quedar atrapado en esta circunstancia por más tiempo del necesario.













