
Hace dos siglos la meta de una mujer en la vida era casarse. Las mujeres no podían salir a la calle sin la compañía de un hombre, demostrando así la influencia social del mensaje “sin un hombre, no sirves” después de todo ¿Quién podría mantener a la dama? ¿Con quien tendría una familia? ¿A quien atendería?
Afortunadamente las reglas sociales cambiaron, ahora es casi ley moral que la mujer trabaje y/o estudie, desarrollando así una carrera o al menos un porvenir. Ella no se ve en la necesidad económica de pasar el resto de su vida junto a él ¿y por que debería de hacerlo? Pero esta poca necesidad de compañía ¿puede llegar a un extremo?
El miedo al compromiso puede camuflarse fácilmente con necesidad de independencia, pero quizás este miedo no sea algo totalmente negativo, quizás hasta puede ser visto como una influencia de la vida moderna, en un mundo donde todo se desecha ¿Porqué no a los hombres? Claro que puede surgir la opinión de que tiene un gran valor de pasar el resto de nuestras vidas acompañados de una persona, que este en las buenas y en las malas, pero… ¿que para eso no están los amigos?
Y aunque las parejas que viven felices juntas existen, son muy pocas, y quizás el riesgo de sacrificar una inmensa porción de nuestro tiempo en una persona no vale la pena correrlo.
A todo esto no digo que el miedo al compromiso es algo bueno, sino como mencione anteriormente, es fácil de camuflar con una necesidad de independencia…al menos yo hago eso todos los días.













