El Contacto Físico

Existen pocas cosas más excitantes que el contacto físico entre dos personas que se desean. Esto no es ninguna novedad para nadie. Ante el más mínimo destello de posibilidad de un acercamiento erótico, cada uno empieza a dar señales de que está dispuesto a moverse un paso más adelante. La clave está, entonces, en reconocer esas señales.

Algunas son muy sutiles y no tienen una definición clara. Muchas señales se dan solo con la cara, y específicamente se ven en los ojos. No hay mejor forma de ver si el otro tiene algún interés en nosotros que descubrirlo en sus ojos, y con un poco de práctica, se nota. Imagino que habéis estado alguna vez en situación de “acercamiento”. Llamo así a cuando dos personas que se conocen hace relativamente poco, comienzan a flirtear aun sin saberlo. Sucede todo el tiempo, ya sea en la oficina, en un bar o hasta en el metro. Las señales se hacen cada vez más fuertes.

Entiendo a las palabras como vehículo. Uno importante, sin duda, pero el juego de la seducción involucra en gran medida el lenguaje corporal. Por esto es importante saber leer las actitudes del otro. Las mujeres, por ejemplo, suelen tocarse el pelo, o jugar con él si están aburridas. También, si no nos interesa algo, tendemos a desconcentrarnos, y la desconcentración nos hace desviar la mirada, clavar los ojos en otros lados. Una posición abierta, es decir, tener los brazos relajados, no cruzados, las piernas distendidas y el cuerpo erguido, suele invitarnos a la charla, el cuerpo del otro nos invita a entrar en su círculo. Esto no significa que si el otro está de brazos cruzados nos está rechazando. Simplemente puede existir algún tipo de restricción que sin duda podremos superar.

Nada de esto es exacto. No hay determinados tipos o actitudes que nos indiquen fehacientemente que a tal señal corresponde tal o cual actitud. Pero como seres humanos imbuídos de una cultura, que identificamos como propia, sabemos decodificar algunos códigos que son intrínsecos y universales dentro de nuestra propia cultura. En el caso del lenguaje corporal no nos es tan fácil distinguir porque estamos socialmente muy determinados por el lenguaje de las palabras. Pero si logramos abrirnos a lo que los cuerpos nos están diciendo, podremos obtener resultados maravillosos.


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