Cuestiones del con-vivir: las soluciones

Viene de la parte dos

Aunque nos parezca que pecamos de poco románticos, dedicar un espacio para hablar sinceramente de lo que nos sucede ante las maneras de encarar las responsabilidades y las tareas del hogar es un punto medular en el camino del entendimiento y de la distensión.

Algunas veces las sensaciones de agobio no sólo se deben a cómo se ha realizado el reparto de tareas (muchas veces poco equilibrado), sino de las actitudes y de las cuestiones afectivas que reviste esta división. ¿Hay alguien que lleva puesto el brete de responsable, de obsesivo, de controlador o de pesado?, ¿Se repiten modelos familiares que nos molestan y de los cuales nos queremos zafar?

En el mismo sentido, es recomendable realizar una puesta a punto del tiempo que cada uno destina a sus proyectos personales y cómo lo utiliza y el tiempo destinado a la pareja. Conviene hacer esto con sinceridad y poco uso de la justificación, recordando que tiempo en la casa no es sinónimo de tiempo compartido…es un límite a veces difícil de definir pero indispensable.

Recuerda cuidar la relación…esta es algo que se construye día a día y que no se da de una vez y para siempre. Dar y recibir son acciones que tienen que ejercerse de uno y otro lado de la relación. Hay parejas en las cuales los roles quedan estereotipados o sólo se sabe dar y no recibir y viceversa…el equilibrio es importantísmo para evitar resentimientos y malestares.

En síntesis, lograr un equilibrio entre el proyecto personal, el proyecto compartido, la responsabilidad y organización de tareas es importante para hacer de la con-vivencia un espacio de disfrute, crecimiento y seguridad emocional.

Fuente: Revista Impar


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