
En algún momento de la vida de la pareja aparecen dudas relativas a la continuidad, al amor, al compromiso que pueden llevar a que rompas la relación sin tener claro los motivos. Por lo general, las personas desean relaciones duraderas, para ello debes saber que una comunicación clara sobre lo que te enfada o agrada o como quieres decorar el apartamento o que diario leer el domingo; no dudes en expresar todo lo que puedas, aunque te parezca insignificante.
Pues bien, aquello que estaba bien y no generaba problemas, con el paso del tiempo si: una manta que dejaste en el clóset o que pagaste una cuenta fuera de término o en la nevera dejaste el plato sin comida entre otras situaciones que pueden ser graciosas pero originar una discusión sin fin. Una vez más, las habilidades en comunicación para expresarle a tu pareja lo que sientes son fundamentales, el momento malo por el que pasamos o el éxito de una promoción laboral y lo que esperamos de este vínculo; no dudes en expresarte porque el otro podrá darte una visión distinta de los hechos, a fin de que no mantengas una actitud que desgasta la pareja.
En relaciones de larga duración, sin problemas aparentes ni con vivencias de tensión; en las que uno de los miembros empieza a dudar sin motivo aparente, tendrás que analizar la situación a nivel individual, inseguridades y miedos surgen en muchas personas pero no puedes dejar que estos rompan un vínculo que a ambos les interesa continuar. Plantearse la continuidad de la pareja es una de las principales pautas que han de tener en claro; el miedo al fracaso o no saber cuanto durará, a que no puedas vivirla como imaginas, a no saber mantener un apartamento donde los gastos serán compartidos etc, pueden empezar a boicotear tu autoestima y a dañar la relación.
Las relaciones no tienen fecha de vencimiento solo de comienzo, dependerá de los integrantes de la pareja el tiempo que estarán juntos; busca alternativas para que la relación se mantenga amena y sea un espacio donde los dos encuentren contención, relax, colaboración y crecimiento juntos complementado al individual. Cuando las dudas empiezan a visitarte, debes plantearte si son reales o creadas por fantasías de aquello que imaginabas de la relación o del joven; no te guíes por el impulso de hacer maletas y marchar del desorden que tienes en la cabeza que sin duda tu rostro mostrará.
Piensa tu sola, conversen sobre lo que sienten no sobre lo que piensan “que deberían hacer” sino sobre “que sienten”; cuando empiecen las dudas … empiecen a profundizar las señales que ambos perciben … empiecen a compartirlo para poder encausarlo hacia la ruptura porque ya lo han intentado o hacia un nuevo horizonte, pónganse plazos como pareja y como individuos. Sean libres para poder gozar de ella, cuando quieran estar juntos o no; libertad entendida como oportunidad.
Imagen: Aula ideal













