Convivencia: los tuyos, los míos y los nuestros (II)

fliaensambladaAsí como ayer dejábamos un espacio para la reflexión, respecto de aquellas familias ensambladas que se componen por los hijos de anteriores matrimonios y los hijos de la actual pareja, cosa que ya no sorprende a nadie en nuestros tiempos;  hoy veremos a qué conclusiones podemos arribar.

Hombres y mujeres que pasan por esta experiencia de convivir con hijos de distintas pariciones coinciden -en algunos casos- en que antes de volver a articular sus vidas, tratan de asegurarse de que la pareja acepte y respete a sus hijos para resguardarlos de situaciones riesgosas. Algunas mujeres reconocen que jamás podrán ser madres sustitutas porque saben que “madre hay una sola”, pero aunque no las una el vínculo sanguíneo, por instinto pueden amar saludablemente a los hijos del otro.

Sin embargo, muchas de estas nuevas relaciones fraternales, filiales y paternales, suelen funcionar con complicados conflictos no fáciles de resolver, haciendo que esta temática se abra a distintas opiniones, ya que las relaciones entre padres que conviven con estos hijos conflictiva y temporariamente, vuelven a recordarme a Gibran, porque ni los tuyos son los míos, ni los míos son los tuyos ni los nuestros son los nuestros. Son los hijos de la vida.

Finalmente, veremos que todo es tan pasajero, que no vale la pena detenernos en pleitos y contiendas, y que los hijos – míos, tuyos o nuestros – volarán de igual forma del nido y tarde o temprano reconocerán ese hogar que les brindamos, aún con todas nuestras limitaciones. Por eso, vale la pena intentarlo.

Imagen: viernesdebrujas


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