Es un hecho que todo el mundo sabe que convivir y casarse no son la misma cosa, lo que también es cierto que son muy pocos los que pueden llegar a comprender bien a bien las diferencias entre uno y otro tipo de unión.
Hoy en día son cada vez más las parejas que eligen una unión de hecho antes que casarse, dando más relevancia a la relación que a las formalidades, lo que en cierto modo es correcto; pero también deberíamos tener en cuenta que existen regulaciones muy importantes que afectan a una pareja de hecho en asuntos: económicos, de derechos y obligaciones, fiscalidad, derechos hereditarios y un sinfín de cuestiones legales que se regulan de diferentes maneras según la comunidad a la que pertenezca cada pareja.
Lo único que tiene una absoluta igualdad en estas dos formas de relaciones es el derecho de los hijos, los cuales están cubiertos de igual forma dentro o fuera del matrimonio.
Ponernos a especificar cada caso en particular es una tarea que nos demandaría páginas enteras y un conocimiento específico de cada relación en particular, pero lo cierto y lo que queremos dejar en claro es que convivir y casarse no es lo mismo. El matrimonio demanda mayores obligaciones y derechos, aunque hay algunos de estos que también están comprendidos para las uniones de hecho estables.
La conclusión más acertada sería que cada pareja debe escoger la forma de convivencia que más se adapte a sus expectativas y necesidades. Tú, personalmente, ¿qué tipo de relación escogerías?
Fuente: elcomerciodigital | Imagen: universia













